Francisco León: "En este país, a nadie le interesa el deporte"

Actualizado: 14 sept 2021



El maestro internacional de ajedrez, Francisco León, está un poco ajetreado el miércoles por la noche. Llegó hace poco del trabajo donde están haciendo los trámites para adjudicarse una obra en un cantón vecino a su Azogues natal. Apenas ha podido ponerse al día con sus obligaciones luego del viaje a Colombia. Ahora está preparando a sus estudiantes para el nacional en Macas. En ese ir y venir, nos regala unos minutos para la entrevista.


Estuviste en Colombia recientemente en el IRT La Feria de las Flores donde ganaste como mejor sub-2200 ¿qué te motivo a jugarlo?


Primero por la organización. Ahora que continuamos con el club Chaturanga, me pareció prudente conocer como funciona un torneo en otro país. Respecto a la parte deportiva, en teoría estoy clasificado para el selectivo olímpico. Se supone que se va a realizar en diciembre por lo que quería agarrar un poco de fuerza antes de la competencia.


Antes de Colombia ¿Cuál fue el último torneo presencial que jugaste?


La final absoluta del 2019. Allí alcancé el tercer lugar y mi cupo para el selectivo.


Ese evento tuvo ciertos apuros de tiempo por la pandemia…

El último día que se jugaba el torneo, ya empiezan las restricciones. No hubo tiempo para celebrar. Termina la última ronda y me vine volando de Baños para no caer en ninguno de los problemas de confinamiento.


¿Cómo te inicias en el ajedrez?


Según lo que dicen mis taitas, ya a los cuatro años sabia mover las piezas. A la federación entro en el 2000 con 8 años. Mi primer torneo fue un nacional sub-9 en Sucumbíos donde obtuvimos medalla de bronce por equipo. Imagínate esa bienvenida que te dan con un viaje de 16 horas. Ya con eso, algo te dice: “o te esfuerzas o no sales”.


¿Con este viaje te decidiste a hacer carrera en el ajedrez?


No fue hasta Puyo 2004 donde me termino de convencer que el ajedrez era para mí. Fue un nacional sub-13 donde estaba clasificado a la mitad de la tabla. Mi primera partida fue con el favorito del torneo: Jeison Meza de Manabí. Empatamos y allí sentí que no era imposible ganar. Para el 2004 no había jugado ningún torneo fuera del país y empatarle al medallista internacional, al que tenía la chompa del Ecuador me hizo tomar al ajedrez más enserio. En el torneo quedé segundo y a partir de ahí, empezaron a venir los triunfos.


¿Cómo consigues el título de maestro internacional?

En un centro americano jugado en El Salvador en el 2012. No recuerdo si fue ese año o el anterior que la FIDE aprobó que si en un evento internacional había empate hasta el tercer lugar, se otorgara el título a todos. Por eso mi título no fue por ELO como era común en años anteriores. Obtuve mi título directo por el torneo sin ser antes candidato a maestro o maestro FIDE. Empato el primer lugar con Joshua Ruiz de Colombia y Remo Bassan de Venezuela. Por ello obtengo el título y se hace oficial en el 2014 luego de las gestiones respectivas.


¿Cómo te sentiste al ganar directamente el título de maestro internacional?


Cuando se terminó el torneo, me fui a la premiación tranquilo. Ya había ganado un sudamericano en Argentina unos años antes por lo que no lo vi como algo nuevo. No fue hasta horas después cuando estábamos en la piscina con Adrián Saltos y Marcos Menéndez que de pronto entro en shock. Me quedé totalmente rígido al punto de casi ahogarme con Adrián. Él porque no sabía nadar y yo porque estaba estupefacto.


Francisco en la premiación del Centro americano jugado en El Salvador

Para ese momento era, si mal no recuerdo, el Maestro Internacional número 14 o 15 del país. Para ese momento no entendía la magnitud de lo que era tener un título. A mí lo que me gusta es jugar ajedrez, pero de pronto dejas de ser el jugador Francisco León y pasas a ser el maestro internacional. Eso no es algo que se digiere tan fácil. Te cuesta asimilarlo.


El título ¿te trajo mayores responsabilidades a nivel deportivo?


Creo que luego de eso empieza mi… —se detiene un momento a reflexionar— enojo o mis ganas de intentar cambiar las cosas. Cuando regreso con el título había un director del departamento técnico metodológico que no tenía ni la más mínima idea del ajedrez y nos cierra al deporte. Contrario a lo que muchos piensan: “sacaste un título, ahora te proyectamos para que juegues en Europa o mejorar tu nivel”. Nada de eso, cerraron el deporte y adiós.


En ese momento más que tener una responsabilidad o dar el siguiente paso para alcanzar la gran maestría, fue un sabor bastante agridulce al ver un tipo sin idea de lo que acababa de pasar y con una decisión administrativa te cierra tu casa. Creo que los ajedrecistas crecemos en federación, ahí se generan muchos valores, tu forma de pensar, es tu otra familia. Si te cierran eso, lo que te nace es la responsabilidad de rescatar tu deporte.


¿Lograste rescatar el ajedrez?

Cuando fui presidente de la federación deportiva de Cañar en el 2018. En una sesión de directorio hubo la voluntad política con lo que activamos el deporte. Ahora tenemos ajedrez en federación. Creo que esa es una de las cuentas que no voy a tener que pagar cuando ya me esté yendo. Es algo que cumplí y eso me tiene tranquilo.


¿Cómo nace esta faceta de dirigente?


En el 2014, estudiaba en la universidad estatal de Cuenca y con algunos amigos, que ahora no los considero tan cercanos, nació la idea de disputar el espacio de FEUE. Me convocan por la trayectoria deportiva a que sea vicepresidente de liga deportiva de la universidad. Ganamos las elecciones, el presidente por una situación adversa se tiene que retirar y asumo a los pocos meses la presidencia. Hacemos una presidencia decente. Se introdujeron nuevas formas de dirigir el deporte en la universidad.


Luego, me empiezo a encarrillar como dirigente estudiantil direccionado a mi facultad. Ya para ese momento la FEUE no me interesaba porque viví en carne propia como es que partidos políticos externos y el estado estén metiendo plata a los movimientos estudiantiles y eso ya no iba con nosotros. Un día en el laboratorio de suelos nos dijimos con un amigo: “¿y si hacemos un nuevo movimiento, un movimiento de ingeniería?” El movimiento sigue hasta ahora, ha ganado 8 elecciones seguidas en nuestra facultad.


Foto oficial del movimiento Unión Ingeniería donde participó Francisco durante su etapa universitaria.

Salgo de la universidad en el 2017 después de ganar las primeras cuatro elecciones y me doy cuenta de que básicamente no contamos con buenos políticos. Los políticos son bastante mediocres. Es peligroso que ganen elecciones sin tener una propuesta real con objetivos medibles. Entonces, vimos la primera ventana en federación. Organizamos reuniones pequeñas que tuvieron buena acogida e impacto mediático. Ganamos las elecciones y a trabajar ¿no? porque el puesto es honorifico. Nuestro plan radicaba en colocar al deportista al centro de nuestra acción.


Por lo general en el país, las federaciones deportivas son un nido de gente que ha fracasado y se logra enquistar en la institución por algún padrino y de eso viven. Fue una bonita manera de decirles que las federaciones no son haciendas y no tienen que llevarse el dinero de los deportistas. Al final, eso nos salió muy caro.

Dignificar al deportista era nuestra prioridad. Te pongo un ejemplo. En el 2005 tuvimos un torneo en El Coca y el presupuesto nos alcanzó para dormir en el segundo piso de una discoteca. Imagínate como te hace sentir eso. Nosotros nos sentamos con los deportistas y hablamos francamente lo que se podía hacer y lo que no. Les pusimos las cosas claras con el presupuesto que se tiene.


¿Cuáles consideras lo logros más importantes durante tu presidencia?


Propusimos un proyecto bastante ambicioso donde primaba la autogestión e intentar que la empresa privada mire hacia nosotros. El inicio no fue fácil. Conocer cómo funcionaba el sistema me costó dos meses. No solo había perdidas de capitales, sino que también hay personajes que solo perjudican al deporte y tiene puestos claves. Uno con apenas 25 años llega con buenas intenciones y ganas de cambiar las cosas, pero al estar allí te das cuenta sobre los artificios legales y actitudes personales que no dejan desarrollar las cuestiones como quieres. Nuestro proyecto tenía nueve pilares y nos tocó ir cabalgando con todas estas contradicciones sobre el camino.


En ese panorama lanzo una idea inspirada en mis taitas. Mi taita ha sido siempre un apasionado gestor cultural y mi vieja fue dirigente barrial de las mejores que hubo en la ciudad. Del accionar de ellos me inspiro para organizar social, cultural y deportivamente, incluso políticamente, a los barrios a través de un torneo de indor callejero.


Postal de los Torneos de Indor.

Escogimos 8 barrios de la ciudad donde jugaban los mayores de 50 años. Poníamos dos arcos en la calle, una pelota de indor y jueguen señores. Las veredas estaban llenas. Tener un evento en tu barrio donde el que vive a tu derecha y a tu izquierda hincha por tu mismo equipo era el mayor resultado que se podía lograr. Se organizaron los barrios hasta tal punto que todos defendían su posición.


El primer torneo es un éxito total. Desde la federación con una idea simple y funcional, logramos unificar los barrios como no lo habían logrado otras organizaciones con recursos específicos para este fin. El objetivo fue darnos a conocer. Buscamos que la sociedad comprenda cual era nuestra idea y que los deportistas se sintieran respaldados por ellos. Con ese primer quiebre, en las calles se empezó a hablar de nuestro proyecto.


Y luego de ese primer impulso ¿cómo continuaste con el proyecto?


En Azogues hay un coliseo, Eduardo Rivas Ayora, que no se ha llenado desde el 2004 o 2005 cuando fueron los últimos buenos torneos. Nosotros hicimos con mayores de 40 años un Inter barrial de indor. Fueron dos semanas con las gradas llenas. El Eduardo Rivas Ayora es el símbolo del deporte provincial y por primera vez en 15 años se volvió a llenar.


Con eso se levantó una polvareda que incluso ya nos empezaron a colocar en candidaturas políticas –ríe—. Lo que se buscaba con el evento era que mi casa, la federación deportiva de cañar, el lugar donde crecí, sea respetada y que se revalorice. Lograrlo trajo sus consecuencias.


¿Negativas?


Si. Algunos sectores del gobierno anterior y la izquierda democrática empezaron a colocarnos el pie. Nosotros no quisimos agacharnos ante la secretaria del deporte y el subsecretario, que era de acá, y eso nos pasó factura. Nos empezaron a pedir puestos, no quisimos ceder y como respuesta, nos intervienen la federación. Con eso, concluye nuestro proyecto.


¿Cómo puedes resumir tu periodo en federación?


Se revaloriza la empresa, porque eso es federación, una empresa pública privada. Logramos una nueva imagen para la ciudadanía y empiezan a salir becas para los deportistas. En el medallero no hubo resultados según el sistema del ministerio que favorece a las provincias grandes y las pequeñas las deja a su suerte. Tuvimos deportistas destacados en panamericanos que ahora se proyectan para juegos bolivarianos. Alcanzamos más o menos unos 10 medallistas internacionales en ese año y medio. Todo eso, con más contras que apoyo.


Selección de Cañar en el 2018

Al momento que te sacan de la federación, aquellos que habías aplacado o eliminado por su inoperancia ¿volvieron?


Primero, a nadie le interesa el deporte—calla—. En este país, a nadie le interesa el deporte. La gente que esta involucrada tiene muchas dificultades cuando ve una indecencia o un mal manejo porque a nadie le importa que vos reclames. Creo que allí fue donde fallamos. En no educar políticamente a los deportistas, pero no para que me sigan a mí o al presidente, sino para que entiendan cuales son sus derechos y cuáles son las posibilidades que tienen en la federación. Eso es un trabajo de pedagogía demasiado complejo que no se logró.


¿La ciudadanía opinó?


Lo que me ayudó mientras intervenían la federación fue que de manera espontaneas varios deportistas sacaron videos de apoyo a mi persona. Esas son las cosas que te llenan el corazón. Hay mucha gente que a solas te corrigen o te apoyan, pero al momento de exponer su postura públicamente, no lo hacen. No tuvimos padrinos políticos, que tampoco queríamos, para prevenir la intervención. Estábamos haciendo un trabajo decente pero solos. Cada uno juega sus cartas y no les importa si las cosas se hacen bien o mal, sino que nadie les toque su trozo de pastel.


¿Cómo te proyectas en lo deportivo en este momento?


Mi objetivo es entrar al equipo olímpico. Desde el 2016 que jugué el primer selectivo, se ha convertido en un capricho jugar las olimpiadas. Me estoy preparando con un entrenador privado para mejorar el nivel y el torneo de Medellín es un reflejo de ello. No estoy en una edad de hacer un buen papel sino de ganar. Uno trabaja todo el día en su profesión, pero el ajedrez es lo que me gusta. Por eso, no importa que sea un esfuerzo más. Siempre ha sido así. Cuando eres estudiante debes llevar lo académico a la par con lo deportivo.


Por otro lado, con Gabriel Gonzales hemos abierto el club con lo que buscamos formar deportistas que busquen sitiales importantes en los torneos.



El club Chaturanga, dirigido por Francisco León y Gabriel Gonzales, realizó el primer torneo presencial luego de la pandemia. El evento se realizó en julio de este año.


¿Y en lo dirigencial?


En la parte dirigencial siempre hay cantos de sirena por uno u otro lado. Pero lo que se debe tener en cuenta siempre es el presupuesto con el que se va a contar. Creo que una de las buenas experiencias que tengo de federación es que aprendí a direccionar todos los recursos en beneficio del deportista. Yo creo que en este país no existe un presupuesto que vaya a servir directamente para hacer un buen trabajo. También hay que agregarle la autogestión. En cualquiera de los espacios que se tenga, la autogestión es fundamental.


A todo eso, hay otra cuestión: el puesto no es remunerado. Me voy al plan de que yo podría echarle ganas, pero tampoco puedo desvivirme por un puesto que me va a traer muchos problemas. No puedo dejar de lado mi trabajo para irme a un espacio que es ad honorem. En este momento, estoy creciendo en otro ámbito de mi vida, pero me siento en capacidad de aportar en la construcción de un verdadero proyecto deportivo, por lo menos en el ajedrez. Estoy metido de cabeza con las respectivas limitaciones del caso.


¿Qué le falta al ajedrez en el Ecuador?


Que se vayan las personas que le hacen daño a los deportistas. Creo que así puede haber un momento de dialogo, un momento de reconocimiento. Creo que el problema que se ha tenido acá es que básicamente siempre ha habido dos bandos. Ninguno de ellos propone, sino que quieren sacar a los otros a las bravas.

Esto no deja de ser político. Siento que cuando comprendes el escenario, te das cuenta de que no es de anular a tu rival sino de conocerlo. A quienes representa y cuál es su idea. Al momento que tienes eso, debes ganarle en el relato. Cuando lo haces, propones una nueva manera de hacer las cosas. Creo que es mucho mas productivo haberte derrotado con ideas que haberte anulado.


Al ajedrez ecuatoriano le falta que se vayan aquellos que están viviendo con el dinero de los deportistas y aquellos que están opuesto a todo. Se debe entender que al final del día, las partes coexisten, que se emocionan con símbolos distintos y a partir de ello, presentar una propuesta coherente con tiempo, números y sentimiento.


¿Es viable?


No lo veo tan difícil. Este escenario no es progresivo como en el ajedrez. No es un ataque evolucionario sino revolucionario. Cuando sucede, tienes que estar allí y saber aprovechar el momento. Es clave que estos dos bandos desaparezcan o dejen de tener tanta influencia. Allí se podrá organizar al ajedrez de una mejor manera y darle un nuevo rumbo.


¿Cuál consideras el principal problema que tiene el deportista?

No hay un seguimiento. Si tú eres bueno pero el dirigente no te conoce, no va a saber qué es lo que te hace falta. En este país están acostumbrados a quemar a los deportistas, a tratarles como números, por dos años fuiste bueno, pero luego no rendiste, chao vamos a buscar a otros.


No hay un proceso integral de formación, no hay oportunidades o camino que se le entregue al deportista. Eso influye básicamente en <<te retiras pronto después de haber sido una leyenda o eres una leyenda que luego terminas fracasando>>. Los deportistas no tienen un programa al cual adherirse y cada uno está sobreviviendo como puede. Esto es una selva. El que puede sobrevivir, sobrevive; y el que no, bueno, muchas gracias. Fue muy lindo jugar ajedrez hasta los trece, pero me voy a dedicar a otra cosa. El no haber un programa, donde se conozca la particularidad de cada deportista, influye en que no tengamos un gran maestro que juegue frecuentemente en Ecuador.


Las elecciones de la federación ecuatoriana de ajedrez se celebrarán en poco tiempo ¿Crees que hay alguna posibilidad de que sea un punto de inflexión?


Siento que lo que mejor pueden hacer, es dar un paso al costado. Si algo se puede rescatar, es la traída de varios eventos internacionales al país. Después de eso, el resto es impresentable. Siento que se pudo haber hecho mucho más pero el equipo de trabajo no esta preparado.


Por el otro lado, no hay nada conciso o claro que invite a la gente a sumarse. Si no tienes eso, es muy complicado disputar un espacio de poder. Cuando no juegas con las principales sensaciones de las personas, no vas a poder aglutinar nada. Si no aglutinas nada, la masa no responde y básicamente las cosas se deciden más arriba con personas que quizá en su vida hayan jugado ajedrez.


No hay un norte porque no hay remuneración y eso es fundamental. Hay mucha gente que es patriota y se para a defender sus ideales, pero si no llevas el plato de comida a tu mesa, tu esposa no te deja dormir adentro. O tus hijos te dicen “bueno papi ¿Qué comemos mañana?”. Veo una pequeña luz y no al final del túnel, sino que está flotando por ahí, pero es fundamental que estos dos grupos desaparezcan de golpe o bajen su nivel de credibilidad. Creo que mucho tendrá que ver el ministro de deporte, creo que Sebastián Palacios tiene una oportunidad histórica, pero se requiere de valentía. No sé cuanta valentía tenga Sebastián Palacios, sobre todo por el coste político que le puede afectar a Guillermo Lasso, pero esta frente a la historia y veremos si tiene el temple de tomar las decisiones que hay que tomar.

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